lunes, 8 de abril de 2019

Las fresitas recortan desde el primer trimestre de tres años

Estamos inmersos en una bonita aventura.......El control de la motricidad fina es la coordinación de músculos, huesos y nervios para producir movimientos pequeños y precisos. Una de las actividadesque trabajan la motricidad fina es recortar.
Entre los 3 y los 4 años los niños empiezan a adquirir habilidades manuales cada vez más complejas, entre ellas, el uso de las tijeras.
Aprender a recortar con tijeras es un paso más en su desarrollo, puesto que el uso de este instrumento requiere la máxima coordinación entre el cerebro y la mano.
Lograr dominarlas con cierta habilidad indica que el niño ha alcanzado un buen nivel de destreza manual




jueves, 21 de marzo de 2019

Papá, mamá .... Se paciente conmigo

Estamos inmersos en una bonita aventura.......
Partamos de la base de que los padres no somos perfectos, llevamos encima el peso de la responsabilidad, el trabajo fuera y dentro de casa, la educación de los niños, problemas, angustias, agobios... Toda esa mochila llena hace que, en ocasiones, no nos enfrentemos a la crianza de los niños con la paciencia que ello requiere. Esto nos lleva a gritar a nuestros hijos, a decirles frases que dañan su autoestima, a no dedicarles el tiempo necesario e incluso, en ocasiones, a responder de forma poco adecuada


Trucos infalibles para evitar perder la paciencia con los niños:
1- Tiempo fuera: es el principal y más importante. Igual que a los niños les mandamos a pensar, aléjate tu también del foco del problema para poder tranquilizarte y evitar estallar. Vete, cuenta diez, ponte una canción que te guste, respira hondo... Y, cuando ya estés calmada, vuelve al foco del problema para poner orden. Nunca lo intentes durante un momento de ira o gran enfado.
2- Desdramatiza: en ocasiones los padres nos tomamos demasiado en serio las cosas y queremos controlar hasta el detalle más mínimo. Los padres que somos muy autoexigentes, tendemos a exigir demasiado a los hijos. Debemos hacer un ejercicio de relajación, no dar tanta importancia a las cosas. Si el niño tira un vaso de agua en la comida, si le apetece una bolsa de patatas, si llora por ir al parque... ¿es para tanto? Quizás no lo habían hecho a propósito, quizás le gusten los snacks tanto como a ti, quizás simplemente le apetezca jugar en la calle...
3- Emplea la empatía: he visto como muchos padres olvidan que fueron niños una vez. Olvidaron que hicieron volveretas sobre la cama, saltaron charcos de barro y utilizaron las pinturas de mamá para hacer un cuadro. La empatía te ayudará a ponerte en el lugar de tu hijo, a recordar lo divertido que era hacer cosas que prohibían los mayores o lo importante que te parecía esa discusión con tu hermano. Y, un consejo, aplica el método de la escucha activa, es decir, deja de regañarles desde las alturas y baja a su nivel, mírales a los ojos y comprende por qué hicieron algo.
4- No negocies o discutas durante un momento de rabia: si tus hijos se están pegando, si han pintado la pared de la habitación con rotuladores o se han intentado cortar el pelo, sepárales, manda a cada uno a una habitación diferente sin mediar palabra. Los niños de tontos no tienen un pelo y entenderán inmediatamente que no han hecho nada bueno. Volvemos pues al truco infalible para no perder los nervios número 1. Ese tiempo fuera de los niños te dará a ti el espacio para calmarte y a ellos para reflexionar. Después tendrán que pedir perdón al hermano si le han pegado, limpiar lo que han manchado o pagar de su hucha el arreglo del pelo. Son consecuencias educativas.

5- Actividades antiestrés: los hijos son, en ocasiones, víctimas de nuestros agobios y problemas. Estar felices, sentirnos a gusto y ser positivos nos ayudará a tener a la paciencia como aliado. Rodéate de gente alegre que te transmita cosas buenas, haz ejercicio físico y suelta adrenalina, guarda un espacio de tiempo, por pequeño que sea para ti. No sólo somos madres o padres, también somos mujeres y hombres, con nuestras propias necesidades. Si tu te sientes bien, transmitirás ese bienestar a tus hijos.
Y, si estás trabajando duro y, un día no consigues poner en práctica estos trucos infalibles para no perder la paciencia y te conviertes en el ogro que no quieres ser, no pierdas mucho el tiempo fustigándote. Vuelve a intentarlo, practica una y otra vez hasta que lo logres. En definitiva, lo haces por el bien de tus hijos

Ayúdale a vencer el miedo

Estamos inmersos en una bonita aventura.......
papel de los padres en la superación de los miedos infantiles es muy importante, ya que debemos aprender a guiar a los niños y a acompañarles cuando se enfrenten a las situaciones que les dan miedo  y que no dé miedo hablar del miedo!

Por qué tienen miedo los niños Daniel Goleman, uno de los padres de la Inteligencia Emocional, el miedo forma parte de las seis emociones básicas o primarias: asco, tristeza, sorpresa, enfado, alegría y miedo. El miedo es la angustia que sentimos ante una situación que consideramos peligrosa, ya sea real o imaginaria. Nuestros hijos e hijas sienten esa angustia en momentos en los que creen que se sienten inferiores, situaciones en las que creen que no saldrán airosos, etc. Y es que el miedo nos está informando de que se sienten limitados o limitadas para enfrentarse a una situación determinada, es decir, le faltan recursos. Es por ello que el miedo se deriva de la aversión natural al riesgo o a la amenaza.

Algunos miedos llegan a ser perjudiciales para el desarrollo del niño, sin embargo hay otros que le enseñan a ser mas precavido y cuidadoso. Según algunos investigadores, los miedos aparecen y desaparecen, cambian a medida que el niño va creciendo y sea capaz de superarlos cuando reconoce poco a poco la realidad. Se debe tener en cuenta que no se puede acabar con todos los miedos porque estos también permiten al niño entender el mundo.

martes, 19 de marzo de 2019

Enfado, irá.... estrategias para prevenirlas

Estamos inmersos en una bonita aventura.......La rabia, ira o enfado es la emoción que se experimenta cuando percibimos que han invadido nuestro territorio o nuestros derechos. Como cualquier emoción, el enfado implica cambios a tres niveles:
  1. Fisiológico (aumento de la frecuencia cardíaca o la presión arterial).
  2. Pensamiento (puede haber mezcla de ideas confusas sin dejar ver las cosas claras).
  3. Conducta (hacer las cosas fuera de control).
Sentir rabia es normal y, de hecho, tiene una función. La rabia sirve para defendernos y si la gestionamos bien puede ayudarnos a enfrentarnos a situaciones que consideremos injustas, ante las cuales quizás nos inhibiríamos si no sintiésemos el enfado.
El problema no es la emoción, sino el  comportamiento que puede estar asociado. Se puede permitir el enfado, pero no cualquier comportamiento (por ejemplo, agresiones verbales o físicas). Por ello, es importante poner límites y enseñar a gestionar el enfado y resolver conflictos de forma sana.
La forma en que se manifiesta el enfado varía en función de la edad y el desarrollo: en la primera infancia, los niños ya comienzan a reprimir los impulsos de agresión física. En edad de preescolar aprenden a idenficar las emociones básicas y empiezan a usar palabras para expresar sus sentimientos, aunque muchos aún recurren a conductas agresivas, como golpear a otros.
Poco a poco irán adquiriendo más habilidades verbales y capacidades para expresar su enfado con palabras en lugar de hacerlo físicamente. En la adolescencia puede haber nuevas preocupaciones y retos, como el deseo de independencia e intimidad, unido al aumento de las exigencias académicas y sociales. En esta etapa algunos adolescentes tienen dificultades para manejar su enfado y presentan descontrol de impulsos, mientras que otros pueden mostrarse muy inhibidos y retraídos. 
Para que los niños y adolescentes aprendan a gestionar el enfado, es importante saber que la causa de esta emoción puede estar relacionada con diversos factores que actúan a la vez, como las características del niño, el contexto (situación, cambios, lugar…) y las características de los padres (su temperamento y su forma de reaccionar ante el enfado).

Estrategias para prevenir el enfado. Hay que tener paciencia y darle tiempo para su incorporación

En primer lugar, se recomienda favorecer la prevención y que los niños y adolescentes adquieran estrategias. Para ello, es necesario que los padres aprendan a gestionar sus propias emociones, que sepan identificarlas, manejarlas de forma apropiada y usar estrategias para calmarse. De esta manera, pueden ser buenos modelos, ya que son la principal figura de referencia para los niños.
En familia se puede entrenar también la empatía, es decir, la capacidad de reconocer, comprender y conectar con las emociones de los demás. Por ejemplo, en casa puede haber situaciones cotidianas en las que se puede preguntar: “¿Cómo crees que se siente tu hermana cuando le dices eso?”. Ayudarles a ponerse en lugar del otro, le ayudará a crecer como persona
Para favorecer la autoestima y prevenir dificultades es bueno reconocer los puntos fuertes y felicitar a los niños y adolescentes por sus logros y esfuerzos. Se recomienda también favorecer emociones positivas en familia, como jugar juntos, escuchar música juntos y tener momentos de ocio compartido (no sólo rutinas de obligaciones diarias). Crear momentos, buscar espacios y tiempo para compartirlos

Identificación de las primeras señales del enfado

Ante situaciones difíciles, es bueno estar atentos a las primeras señales del enfado para poder anticiparnos. Podemos enseñar al niño a reconocer las sensaciones del enfado, para que identifique los momentos en que va aumentando. Por ejemplo, se puede utilizar el dibujo de un semáforo para que marque en qué nivel de enfado se encuentra.
Cuando el enfado va en aumento, la estrategia más útil es poner un nombre a su emoción (“estás enfadado”) y dejar que haga algo que le ayude a calmarse. Por ejemplo, puede contar hasta 10, hacer respiraciones profundas o cambiar de espacio.
Una vez que está más calmado, podemos ayudarle a resolver el problema siguiendo los siguientes pasos:
  • Favorecer la comunicación y la escucha activa. Debemos escuchar al niño, dejando a un lado lo que estamos haciendo y parar, para dedicar tiempo a escucharlo. Posteriormente, podemos ayudarle a reconocer y aceptar su emoción.
  • Ayudar a buscar alternativas para solucionar el problema haciéndole preguntas: “¿qué otra cosa puedes hacer?”. Le podemos ayudar a buscar opciones. Darle una batería de preguntas que luego, ell@s puedan incorporar de forma automática, más adelante, es una buena inversión, para que sean reflexivos
  • Animar a poner a prueba las opciones elegidas. Ayudarles a pensar en las consecuencias de optar por una u otra, es sembrar nexos de unión
  • Valorar los resultados, felicitar por los logros y pensar si hay que modificar cosas. Reflexionar juntos es una bonita experiencia
Si la frustración se desborda y se presenta una rabieta, ignorar es la estrategia más útil para que las rabietas disminuyan. La reacción inicial puede ser de aumento de la frustración, pero ésta bajará de forma gradual. Es importante despejar la zona y asegurarnos que no hay peligro físico, como objetos con los que se pueda dañar.
Si la causa es un límite impuesto, es importante ser coherente y mantenerlo y actuar de forma firme, aunque sin dureza ni rigidez. En algunas ocasiones, no será posible ignorar, como en casos en que el niño se haga daño a sí mismo o a otros. En estos casos, es útil separar al niño de la situación unos minutos para que se calme.  A mí en este caso, me viene muy bien, dejarlo estar, hasta encontrar el momento adecuado para hablar sobre lo qué ha generado la rabieta y como se ha sentido él o ella y por supuesto, cómo me he sentido yo, con su rabieta. En casa, el momento ideal es la hora del baño, si estan en la edad de ayudarles en el baño
Suele ser muy útil crear un “Rincón de la calma” en casa. Se trata de un lugar agradable en el que pueden poner cojines, peluches u otros objetos que favorezcan la calma. El niño puede acudir al rincón cuando quiera y también en los momentos difíciles. La idea consiste en dedicar un tiempo a no hacer nada, simplemente a respirar, calmarse y a ser conscientes de nostros mismos, sin juzgar.
Cuando va volviendo la calma, se recomienda regresar a la normalidad tan pronto como sea posible. Se puede buscar otra cosa que pueda hacer y felicitarle por ello. Cuando esté bien calmado, podemos repetir la demanda, haciéndoselo más fácil y apoyandole.
La estrategia del rincón de la calma puede usarse de forma cotidiana. Crear rutinas para la calma y la relajación, por ejemplo con música o respiración profunda, favorece el bienestar general y la gestión emocional. En mi clase, cada Fresita tiene su cojín, el cual me da mucho juego, para esta estrategia. También puede servir un peluche, en casa.
Rutina con el cojín....
Se aprieta contra el pecho, a modo de abrazo
Se acurruca en él, respirando y aspirando, controlando la respiración o movimientos pautados ...

lunes, 18 de marzo de 2019

Representación teatral de la caza Prehistórica

Estamos inmersos en una bonita aventura.......
Casandra, mamá de Ulises y Alexandre, el hermano de este último

E Ingrid, la mamá de Jared

Nos deleitaron con su dramatización

Sobre cómo cazaban en la prehistoria


















Pusieron cariño
Nos lo pasamos fenomenal

viernes, 15 de marzo de 2019

Te invito a intentarlo

Estamos inmersos en una bonita aventura.......Porque cuesta más enfadarse que regalar sonrisas.
Porque los niñ@s siempre están dispuestos a regalarte una.
Abrázales siempre que te lo pidan.
Pasa tiempo con ellos y disfrútalo.Observa como crecen y lo emocionante que es.
Un día despertarás y habrán crecido…y posiblemente te lo hayas perdido.
El maltrato y el castigo ya no tienen cabida, de nada sirve repetir patrones.
Por eso vale la pena intentarlo…
Vale la pena cuidarles con ternura, como te hubiese gustado que te cuidasen a ti.
Acariciarles y hacerles saber que no están sol@s.
Ell@s aprenden de lo que viven, si viven con afecto aprenderán que el mundo es un lugar maravilloso.
Sé su mejor ejemplo.
Educa su corazón, enséñales a amar y respetar.
Los gritos no educan, solo entorpecen la paz.
No podemos cambiar el mundo, pero sí podemos cambiar a las personas que hacen y viven este mundo.
Vale la pena intentarlo…¿te atreves a soñar? entonces PODEMOS HACERLO.

jueves, 14 de marzo de 2019

Ayúdale a madurar

Estamos inmersos en una bonita aventura.......La niñez es un momento importante para el desarrollo social, en esta etapa los niños aprenden habilidades sociales básicas como la empatía, aprenden a socializar y a interactuar, a ser más autónomos y a ir moldeando rasgos de su personalidad e identidad.

Cómo fomentar la autonomía?

Educamos la autonomía cuando ayudamos a los niños a desarrollarse como personas independientes, capaces de tomar sus propias decisiones y valerse por sí mismos. Es nuestra tarea como adultos, valorar sus aptitudes y fomentar su autoestima y responsabilidad con amor, perseverancia, paciencia y empatía. 
La autonomía permite que los niños desarrollen su propia identidad y les ayuda a aceptarse tal cual son. Favorece la independencia, y es algo que comienza con la responsabilidad. Es por ello, que debemos fomentarla según la edad de cada niño y en los siguientes ámbitos:

  • Hábitos: inculcar conductas de vida saludable (alimentación, higiene, aspecto físico) o de conducta desde temprana edad, permite que los niños aprendan a cuidar de sí mismos de manera independiente. Al exigirles que realicen estas acciones de manera constante, pronto se acostumbrarán a hacerlo por su propia cuenta, reconociendo que es beneficioso para ellos mismos.
  • Desarrollo intelectual: el uso de libros, juegos y espacios culturales, fomenta la curiosidad de los niños y facilita su proceso enseñanza-aprendizaje, además de despertar en ellos el interés por distintas materias. Esto contribuye a su desarrollo identitario y capacidad de reconocimiento de sus propios gustos personales.
  • Interacciones sociales: las relaciones que los niños establecen con otros niños y adultos ajenos a la familia, les ayudan a integrarse, a conocer el sentido de la amistad, a tener sus propias opiniones, a ser tolerantes y a consolidar su personalidad.
  • Ocio: es importante generar espacios para que los niños jueguen, no solamente por su desarrollo intelectual, sino que también el juego les permite que se hagan responsables de elegir qué jugar, cómo jugar y con quién jugar.
  • Tareas: para ayudar a un niño en el proceso de madurez y autonomía es importante que, desde pequeño, se responsabilice en diversas tareas en el hogar, las cuales deben ir en aumento de manera progresiva según la edad. Desde doblar un par de servilletas, hasta hacer su propia cama. Nunca debemos subestimar su capacidad de hacerse cargo de estas cosas por su propia cuenta

Consejos para familias comprometidas

Estamos inmersos en una bonita aventura.......

Consejos para meditarlos y llevarlos a la práctica

No se debe educar a los hijos para que dependan siempre de los padres.
Si queremos que sean autónomos, debemos darles oportunidades para que aprendan por si mismo a hacer las cosas. Qué bien se siente un@, cuándo conseguimos hacer algo, por mucho que cueste. Hay que enseñarles a esforzarse, a hacer las cosas bien y no de cualquier manera

-Hay que enseñarles a conseguir las cosas por ellos mismos. Si fracasan, aprenderán y si tienen éxito será por mérito propio y se sentirán orgullosos de sí mismos.

-Los hijos no son extensión de los padres. Ni tampoco son el prototipo que hemos idealizado como hijo perfecto
-Nunca se debe compadecer a los hijos “pobrecito”, ni justificarlos “está chiquito”, porque esto no les permitirá madurar. Con esta actitud lo estamos limitando y cortamos el afán de explorar y conocer que tienen.
-Se debe valorar y motivar su esfuerzo, en lugar de elogiar solamente los resultados.
Si conseguimos respetar su ritmo, le damos alas para que vuelen, le damos estrategias y recursos para ser ellos mismos, vamos por buen camino
Ah! Otra cosa, no olvidemos darles muchos besos y achuchones. Todo con cariño es mas fácil, Deben sentirse queridos

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La paciencia es una virtud

Estamos inmersos en una bonita aventura.......La paciencia es... eso que es fundamental para que cualquier proceso se formalice. Todo requiere un tiempo de “espera”. La postmodernidad y las tecnologías han creado un nuevo sentido del tiempo. Lo efímero se ha instaurado, la sensación y necesidad de inmediatez... Nuestros alumnos no están exentos de esta cultura. Hablar de paciencia en educación, de saber esperar, de perseverar...se antoja indispensable. Educar, como sabemos, es preparar y forjar para la vida, la que tienen hoy y la que les espera mañana». Toda una declaración de intenciones realizada por el psicólogo experto en coaching Juan Manuel Alarcón Fernández . Personalmente estoy totalmente de acuerdo, porque tirando de refranero español
LA PACIENCIA ES UNA VIRTUD
No es sólo una virtud, ser paciente nos lleva a controlar y no hacer las cosas, porque si, porque no lo pensé bien o porque me dejé llevar ......
y esto no es bueno, NO lo es.
Estamos obligados a enseñarles a pensar, a aprender a aprender, a ser pacientes, a dialogar, a llegar a acuerdos.....( La lista seguiría hasta el cielo) todos ellos tienen un objetivo
en nuestras mentes y es que sean felices, que sean personas equilibradas y dichosas.
Cómo lo hacemos?
Dándoles herramientas y recursos para que poco a poco, las uticen y lo consigan.


Cómo enseñar a los niños a tener paciencia. Educar en valores

Consejos para que los niños sean pacientes

Los niños, cuando son pequeños, tienen dificultades en entender el concepto de paciencia. Cuando quieren algo lo reclaman de forma inmediata, y a menudo se sienten frustrados al no poder satisfacer sus deseos.
Por eso en una importante tarea para los padres inculcarles este valor y enseñarles a ser pacientes mediante el ejemplo y algunos ejercicios sencillos, que les ayudarán a comprender este concepto y manejar sus expectativas. inculcar la paciencia a los niños
La paciencia, como otros valores que debemos transmitir a los niños (solidaridad, tolerancia, generosidad) se aprende mediante el ejemplo. Con algunos sencillos consejos les enseñaremos a mejorar sus habilidades sociales.
  • La paciencia comienza con el ejemplo de los niños. Los niños son muy perceptivos con el lenguaje corporal, por lo que debemos enseñarles a mantener la compostura en situaciones que resultan frustrantes, también para los adultos, como por ejemplo hacer cola en el supermercado.
  • Los padres también deben ser pacientescon los niños. A ciertas edades intentarán ponernos a prueba, y ante sus berrinches o rabietas es mejor mantener la calma y hablar razonadamente que perder los nervios.
  • Comenzar con ejercicios sencillos, no acudiendo al instante a resolver un problema (siempre que no sea grave o urgente). Pide al niño que espere, primero unos segundos, y después un minuto o dos, según vayamos avanzando en el ejercicio.
  • Manejar los tiempos para no crear demasiadas expectativas. Anunciar las actividades o acontecimientos con uno o dos días de antelación al principio, que tienen menor percepción del tiempo, cuanto mayor sea el niño con más margen podremos planificarlo.
  • El colegio es uno de los lugares donde más tendemos a hacer comparaciones del nivel de nuestros hijos. Cada niño lleva su propio ritmo y no debemos apresurarle, dejando que la paciencia sea un valor que le ayude a realizar mejor su trabajo y esforzarse por perfeccionarlo.
  • Dialogar y razonar con el niño las decisiones, y explicarle cuándo y por qué debemos esperar en determinadas situaciones, por ejemplo en el médico. Si la espera es muy larga, llevar juegos, libros o dibujos para colorear que le sirvan para entretenerse.
  • Cumplir nuestras promesas. Si prometemos atender al niño en cinco minutos, o realizar con él alguna actividad, debemos cumplir con nuestra palabra. Si no es posible, explicarle las causas para que no se sientan olvidados, saber que les haremos caso ayuda a sobrellevar la espera con más facilidad.
  • Realizar actividades o juegos que fomenten la paciencia, como los puzzles, acertijos, cocinar etc.
  • Enseñarle que no debe interrumpir las conversaciones de los demás, es una norma de educación. Del mismo modo debemos cumplirla, dejando que el niño hable y escuchándole con atención.
  • Utiliza ejemplos concretos para marcar plazos. Si el niño quiere jugar y simplemente le mandamos esperar no tendrá referencias, mientras que será más conveniente decirle "después de lavarte los dientes", "cuando terminemos de recoger" etc.